Los tipos duros también leen | «La conjura de los suicidas», de Petros Márkaris

Lee el adelanto completo de la entrada que se publica mañana en el blog de nuestro columnista

Cuando llega el calor, la gente quiere disfrutar. En realidad, es algo que no entiendo, ya que, en los últimos tiempos, ese calor es sofocante y se está mejor con aire acondicionado al abrigo de la oficina. Antes disfrutábamos de la fresca, es decir, salíamos a la calle cuando caía el sol y, con las sillas en la puerta de la casa, uno se refrescaba y departía con vecinos y transeúntes.

A mí me gustaría que las vacaciones fueran con buen tiempo, no sé, en mayo, en octubre, pero para eso deberían estar climatizados los centros escolares y los lugares de trabajo

Ese fresquito invitaba a hablar, a cotillear o a vivir la vida dejando que pasara; era, en sí mismo, un acto de liberación de los rigores del verano y un soplo de revitalización social. A mí me gustaría que las vacaciones fueran con buen tiempo, no sé, en mayo, en octubre, pero para eso deberían estar climatizados los centros escolares y los lugares de trabajo. Son cosas que uno escribe cuando le agobia el calor; estamos en verano.

[Léela completa mañana: aquí].

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