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Cuando llega el calor, la gente quiere disfrutar. En realidad, es algo que no entiendo, ya que, en los últimos tiempos, ese calor es sofocante y se está mejor con aire acondicionado al abrigo de la oficina. Antes disfrutábamos de la fresca, es decir, salíamos a la calle cuando caía el sol y, con las sillas en la puerta de la casa, uno se refrescaba y departía con vecinos y transeúntes.
A mí me gustaría que las vacaciones fueran con buen tiempo, no sé, en mayo, en octubre, pero para eso deberían estar climatizados los centros escolares y los lugares de trabajo
Ese fresquito invitaba a hablar, a cotillear o a vivir la vida dejando que pasara; era, en sí mismo, un acto de liberación de los rigores del verano y un soplo de revitalización social. A mí me gustaría que las vacaciones fueran con buen tiempo, no sé, en mayo, en octubre, pero para eso deberían estar climatizados los centros escolares y los lugares de trabajo. Son cosas que uno escribe cuando le agobia el calor; estamos en verano.
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Primer columnista de Andén. Escritor, crítico literario, profesor de Lengua y Literatura españolas, de Sociología y Ciencias políticas. Enamorado de la lectura.