El desánimo, la impotencia frente al mundo que nos está «tocando vivir» está ocasionando una sensación de descrédito sobre los medios periodísticos y sobre quienes trabajan en ellos. Parece que estamos atentos constantemente a cualquier movimiento que nos obligue a resituar nuestro papel en la sociedad. Tratamos de encontrar un sentido a nuestras relaciones, a nuestro trabajo, a las cuestiones por las que nos esforzamos, pero todo ello se enmarca en un contexto de constantes sacudidas políticas. ¿Qué postura podemos tomar frente a ello?
Pensadores, intelectuales, comunicadores parecen coincidir en una idea: el cambio de paradigma es necesario. Varios son los ámbitos donde aparece con frecuencia la idea de modelo caduco: fue ligada a la necesidad de reforma de la financiación autonómica, resurgió con la respuesta a la nevada Filomena o con la aprobación del nuevo modelo educativo. Sin embargo, hay voces que señalan desde hace años que las medidas que se toman —dentro del arco parlamentario actual— son «parches» que solo sirven para avanzar unos años, pero que falta un proyecto de «luces largas» y de amplio consenso político.
El hispanista Ian Gibson publicó en 2021 un ensayo que se acogió con interés en su momento. En Hacia la República Federal Ibérica, el dublinés de origen se sumaba a una tradición de escritores que han defendido que la península ibérica es geográficamente un espacio estratégico que, si se uniese en un territorio federal, dada también la cultura, la historia y las raíces compartidas (portugués, gallego, español, catalán, provienen todas del latín) podría convertirse en uno de los mayores activos a nivel mundial.
Es una idea, un proyecto que, por su dimensión, merece ser escuchado. Y así sucede con tantos otros campos, donde frente a caducidades siempre se encuentran vías explorables, mundos posibles. Ahora bien, todo ello merece una conversación sosegada, ponderada, con pluralidad de voces, siempre bajo el paraguas democrático y de los Derechos Humanos. Y son los medios de comunicación serios los espacios donde se debería acoger dicho debate: los periódicos, las revistas, las televisiones deberían tener presente que la confianza, el rigor y la honestidad son fundamentales para que la sociedad siga confiando en ellos para ser la sede de los grandes temas.
Es por ello que todos debemos contribuir con nuestra práctica, con nuestro trabajo, a fomentar la credibilidad frente a la duda, a preservar la razón frente al ruido. Es cierto, hay mucho movimiento, pero mantener la confianza en una profesión cuyo papel sigue y seguirá siendo fundamental es una muy buena receta.

Editorial fundada en noviembre de 2024 que publica una revista (tres ediciones al año).