Comunicación | Un fenómeno social de medio siglo

El diario EL PAÍS cumple 50 años de periodismo de rigor en los que se ha convertido en un periódico de referencia, en un icono social

Lea la crónica que el equipo de Andén publica tras pasar este fin de semana en Madrid

Vista de la mitad del logotipo de El País, como su medio siglo.

Ningún otro periódico podría haber reunido en un recinto como Matadero Madrid a tantísima gente para celebrar sus 50 años. Es difícil encontrar otro medio que pudiera convocar la ilusión, el compromiso, el afecto que se respiraba este fin de semana en sus charlas, actos, conciertos. Y es que El País es un hecho singular, en él converge la aspiración de un país que quería modernizarse, de una sociedad que necesitaba un cambio, aire fresco. Es uno de los iconos de nuestra democracia, y ahora cumple cinco décadas informando, reporteando, contando con vigor.

Salió al mercado un martes y, cuando celebra su aniversario más especial, es lunes. Todo ello, tras un fin de semana en que lectores de todas las edades se reunían para acudir a los actos programados. Hubo risa unánime cuando Juan José Millás contó que un día le dijo a una periodista que él soñaba con escribir la columna perfecta, de modo que eso acabe con el columnismo, y ella tituló que Millás «quería acabar con el comunismo». Fue interesantísimo escuchar a Martín Caparrós defender que el ruido que se genera en torno a América Latina es ficticio o ver a Elvira Lindo reivindicar que hace falta reírse un poco más, que estamos demasiado nerviosos.

Los responsables del periódico, en un ejercicio de transparencia, celebraron una reunión de primera (de elección de la portada del domingo) a puerta cerrada con su público. Con el frenesí de las películas, se pudo ver a los jefes de sección cantando los temas que estaban listos, al director (Jan Martínez Ahrens) sugiriendo que algún titular era flojo. Se pudo comprobar cómo es el debate sobre qué imagen colocar en portada o cómo se intenta aglutinar en la página de cabecera lo más relevante y, al mismo tiempo, lo que parece que va a ser más llamativo. Los «Excel» que emplean también fueron públicos, proyectados en una gran pantalla. Y fue una alegría ver que así fue la portada del día siguiente, tal cual se había discutido.

Fueron numerosas las veces en que se recordó el papel del diario en uno de los días más decisivos: el 23-F. Javier Cercas, que tanto ha escrito sobre este día y que ha publicado el libro con el que El País celebra esta efeméride, dijo que ese fue el día en que el periódico entendió quién era —como entidad— y ahí comenzó su historia. Resonaba esa idea de que la transición coagula cuando Adolfo Suárez, del mismo modo que Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado, se sientan en su escaño frente a los disparos.

Y, así, hablando del festival de Matadero, del periodismo, de El País, enseguida llegamos a la democracia, a la historia de este país. Uno y otra van ligados y, como en todas sus décadas, fueron muchos los que llevaban por Madrid el diario en el brazo, pues hay símbolos que no cambian. De esta manera, se abre un nuevo período tras la celebración de esta fecha tan simbólica donde continúa el periodismo, continúa la aventura de un fenómeno social que ya dura medio siglo.

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