Los tipos duros también leen | Libro: «Meridiano de sangre», de Cormac McCarthy

Lee el adelanto completo de la entrada que se publica mañana en el blog de nuestro columnista

El western es un género con el que nunca he terminado de identificarme. Eso no significa que no haya visto muchísimas películas, que no disfrutara de los indios y vaqueros o que, de niño, no jugara con mis amigos y con mi hermano a las pistolas y las flechas. El imaginario norteamericano, como decía mi padre, ha ido impregnándolo todo: su visión cultural del salvaje oeste, la música pop o el jazz, su proyección política como gran imperio moderno, sus intolerables intromisiones en la vida de otras culturas, su mirada puritana sobre la religión o, quién sabe, esa necesidad de tenernos a su merced para sostener su deuda.

El imaginario norteamericano, como decía mi padre, ha ido impregnándolo todo

Todo eso lo hemos vivido y yo mismo lo sigo viviendo. Volviendo a mi padre, él sostenía que esa intromisión cultural arrinconaba las producciones propias —y en eso no coincido demasiado con él: ahí están la zarzuela, la copla o la jota, que no—, pero decía también una verdad difícil de negar: que nuestro imaginario cultural ha quedado a menudo supeditado al programa simbólico de una ficción propagandística al servicio del imperio.

[Léela completa mañana: aquí].

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