El monte Canilo | «Martes»

Mañana en la batalla piensa en mí, del añorado Marías, viene de una escena de Shakespeare, según contó Juan Cruz. Muchos creímos que, cuando agradece el escritor a su amiga Mercedes López Ballesteros el título, que a su vez le escuchó ella a él una vez en Bakio, se refería a un autor japonés, pero supimos que era una playa vizcaína. No recuerdo cómo llegué a la novela ni cuánto tardé en leerla —poco, en cualquier caso, porque me cautivó—, pero tuve que empezarla un martes.

Los días sobre los que más se ha escrito deben de ser los domingos. Los lunes, los más nombrados (y odiados). Pero hay en el segundo día de la semana algo que me gusta, y sucede concretamente desde mediodía a las cuatro de la tarde. Lo descubrí el curso en que, estando en Mislata, terminaba ese día a las 13 h. Cogía mi bicicleta, volvía al piso que alquilaba en aquel momento en Campanar, y me encontraba de repente tranquilo, feliz, comiendo a las 13:40 h, o así. Y me acordaba normalmente de mi abuelo Feliciano, para el que esa hora la comida ya era historia, pero para mí fue un descubrimiento.

Cuando obtuve la primera comisión de servicios en mi instituto, en Puerto de Sagunto, no pedí nada, salvo una cosa: salir a la una el día de Marte. Y, cuando tuve algo más de responsabilidad, pronto se convirtió en una broma entre mis compañeros de equipo. A las doce ya se me escuchaba «que no pase nada, que hoy salgo pronto». O cuando quedaban quince minutos: «que no me voy hoy, ya verás». Una vez me preguntó la jefa qué hacía cuando me iba; yo le respondí como si me descubriese en algo prohibido: «dinar prompte, però perquè és hui».

Me gusta pensar que las cosas bonitas pasan durante ese lapso de tiempo: cuando salieron las margaritas de mi terraza, cuando me dieron una buena noticia, cuando me llegó un mensaje inesperado. Pero hoy es viernes de primavera y toca celebrar el fin de semana con los amigos, ahora que el día es más largo y las olas de la playa de Almardà (Sagunto) van sonando más cercanas. Por lo que pueda ser, el martes que viene comienzo Tu rostro mañana, también de Marías. Y en esta ocasión es una trilogía, así que me ocupará varios meses, pero haré todo lo posible para terminar el tercer libro justo antes de comer unos espaguetis con tomate en la terraza en una hora y un día concreto de la semana. Adivinen.

1 comentario en “El monte Canilo | «Martes»”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio