Bases para una revista
04 nov 2025 – 13:23 CET
El nacimiento de una editorial y de su revista es, cuando menos, emocionante. El cóctel lo completa la complicidad de nuestros lectores
Carl Warren, editor de radio americano del Daily News en la década de 1940, había publicado en 1934 un libro que marcaría una época en el periodismo e influiría enormemente en otros países: Modern News Reporting (Harper & Brothers).
En este manual, difundido en España en 1975 —el año no es casual— con el título Géneros periodísticos informativos: nueva enciclopedia de la noticia (ATE), el periodista estableció diez «criterios de noticiabilidad». Este listado de atributos que deben contener los hechos para convertirse en noticia se tradujo así: immediacy (actualidad), proximity (proximidad), consequence (consecuencias), prominence (relevancia personal), drama (suspense), oddity (rareza), conflict (conflicto), sex (sexo), emotions (emoción)y progress (progreso).
Que su vecino se levante, desayune un café con leche y dé un paseo no es noticiable, sino más bien convencional —como si la costumbre no fuese, en ocasiones, objeto de noticia, pero este es otro tema—. El nacimiento de una editorial y, con ello, la puesta en marcha de una revista sí lo es: implica, cuando menos, algo de emoción, en la medida en que acaba de ocurrir y genera un cierto interés.

Foto: Warren, C. (1947). Radio News Writing and Editing. Harper & Brothers Publishers, p. 79.
Andén —nombre de la editorial y también del emblema del sello, esta revista— aspira a convertirse en una publicación útil para sus lectores (sean ustedes bienvenidos). Para ello, la redacción ha establecido en su libro de estilo cinco pilares básicos.
En primer lugar, el rigor. Todos los contenidos publicados tendrán que ser veraces y deberán responder a los principios de fiabilidad del trabajo periodístico. Se respetará, así, el anonimato de las fuentes.
Sigamos: independencia. La revista no responderá a los presupuestos de ningún organismo externo, sino a las decisiones que de su criterio periodístico se adopten.
En tercer lugar, el interés general, de modo que se velará por que sus contenidos alcancen el dominio público. A esto se suma el fomento de la cultura, puesto que la redacción —de la mano de sus lectores— fomentará el pensamiento y la crítica.
El elemento que sobrevolará todo ello será la defensa de los valores democráticos y de los Derechos Humanos. Así, la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos serán los puntos de referencia de todo lo publicado.
Si, a todo ello, le añadimos algo de suspense, de conflicto o de progreso —por volver a Warren— y, por supuesto, la complicidad de nuestros lectores, esta ilusión editorial habrá valido la pena. Trabajaremos para ello.