En esta sección no aprenderá nada de lo que no hablara ya Horacio cuando escribió carpe diem. Pero Horacio no conoció la IA, solo la poesía, así que le recomiendo que siga leyendo con la promesa de que va usted a perder el tiempo.
¿Quién necesitaba aprovechar más el día? ¿Un esclavo en el imperio romano o yo? Siento que, para aquellos humanos en la Edad Antigua el carpe diem debía inspirarles a dejar el vino y declararse a su amada antes de palmarla a los 30.
Para los del siglo XXI, el grito de aprovecha el día nos estremece y nos aleja de generaciones anteriores para las que gandulear era lo peor que uno podía hacer. En esta guía voy a predicar los beneficios de lo que he acuñado como: carpe diemn’t, al menos durante un día de los treinta días naturales que como mínimo debería usted tener de vacaciones.
De Italia nos llegó aquello del dolce far niente: el placer de no hacer nada. Sin embargo, en inglés existe la expresión «idle hands are the devil’s workshop», que viene a decir algo como que del aburrimiento solo salen que maldades.
Dulce o no, el aburrimiento es un sentimiento infantil. Aunque un adulto neurotípico haya aprendido a golpes de realidad que la vida tiene infinidad de momentos que harían patalear a un niño, no gritaría ¡ME ABURRO! esperando a que la persona de delante cargue en su carro una compra de 80€. Sin embargo, sí que decimos que nos aburrimos como el sentimiento contrario a algo que se preconcebía como entretenido, como una peli iraní que Filmin le convenció que valía la pena.
El aburrimiento está relacionado con la espera y que todo se sienta que va en ralentí en un mundo que cada vez quiere ir más rápido: ¡Quiero ya llegar a casa! ¿Han pasado ya los 5 minutos?
El otro día leía la historia de Instagram de mi amiga Maca y ella me recordaba que vivimos en la era de la optimización. Nuestro YA ha conseguido materializarse con IA. Este juego de palabras, un tanto malo, evidencia nuestra impaciencia y la visión de que todo es inútil y no merece la pena dedicarle tiempo. ¿Por qué? Maca decía: ¿qué necesidad hay de optimizar cuando no hay certezas de nada? Y esto ya lo decía Horacio en su poema “¡aprópiate de cada segundo! ¡Qué incierto es que haya uno posterior!” (traducción de Juan Francisco Fraile).
En nuestra era, todo el tiempo está aprovechado. En un día normal, la acción está implícita y la no acción se llena de pensamientos de acción. Para que nos entendamos, en el momento en que yo acabo de hacer aquello que ya pensé que iba a hacer hace dos horas ya tendré en mente lo que voy a hacer y así en un bucle sin fin. No hay hueco para la improvisación porque ya me he encargado yo de levantarme a medianoche a sacar la pechuga del congelador. Esto nos da tranquilidad a los que tenemos este estilo, pero esta guía no va de eso.
¿Qué necesidad hay de optimizar cuando no hay certezas de nada?
Cuando se levanten en su día vacacional van a empezar a desaprovechar, pero pueden sacar la pechuga del congelador igualmente, no vayan a quedarse sin comer. Y se van a encontrar que no tienen que trabajar y es un martes.
Su cuerpo va a tender a buscar el móvil. No lo haga. Nuestra intención es que el tiempo pase lento así que quédese mirando la grieta del techo un rato hasta que pueda decir: ME ABURRO.
En este día se encontrará con una sensación inusual: estoy perdiendo el tiempo. Su cabeza ya acostumbrada a optimizar intentará crearle atajos para su productividad vacacional. Bueno, si hoy no haces nada pues mañana aprovechas, no te preocupes.
En este ambiente soporífero maldecirá mi orden de no hacer nada, pero de esa forma habrá llegado al objetivo del carpe diemn’t : crear.
¿Cuánto hace que no coge un boli? Pruebe a escribir… le sale la letra rara. ¿Y si pinta un poco? Ay, pero no tiene un mísero plastidecor en casa. Intente plasmar lo que piensa en notas… le da vergüenza ajena.
El inglés decía que el aburrimiento era el taller del demonio, pero yo lo predico como simplemente el taller. Cuando sufrimos el apagón hubo gente que se dio cuenta de que en algún momento de su vida le gustó dibujar, leer o hacer pasatiempos (tienen unos geniales en la página 44). Y necesitaron que se fuera la luz en todo el país más de 4 horas para recuperarlo.
En este aburrimiento estival, esta guía le anima a que encuentre algo creativo que puede que no le lleve a nada, honestamente, pero que le haga salir de un bucle continuo de optimización. En mi caso, decidí aprovechar un carpe diemn’t en hacer un retrato que no fuera con un 6 y un 4.


Sé que les puede costar decidirse así que voy a proponer algunas actividades creativas que he pensado después de tirarme cuarenta minutos en el metro y que recuerdan a las preguntas de los tests que incluían las revistas de adolescentes: “Tu actividad ideal de carpe diemn’t”:
- Si te encuentras siempre mirando el móvil, te recomiendo que escribas. Escribe cuentos, tus pensamientos o una canción.
- Si te encuentras siempre haciendo planes, búscate un libro de recetas.
- Si te encuentras con necesidad de moverte, sal al parque a hacer fotos de bichos y flores.
- Si estás siempre trabajando, pinta o dibuja. Prueba a hacer un paisaje que no luzca el que hiciste con 5 años y que tu madre enmarcó.
- Si ya te ganas la vida creando, ve a la piscina y crea una coreografía de natación sincronizada.
Todo lo que les comento necesita tiempo para hacerse bien a los estándares de la sociedad optimizada, pero solo aburrimiento para hacerlo. De la creatividad, la reflexión y la expresión es de donde uno mismo puede sentir de verdad que lo que ha hecho ha sido inútil y la sociedad sigue a la suya. Con suerte, decidirá hacerlo más a menudo.
Todo lo que les comento necesita tiempo para hacerse bien a los estándares de la sociedad optimizada, pero solo aburrimiento para hacerlo
Al final, cualquier persona puede ser útil para la sociedad en su tiempo productivo, pero solo aquellos que se permiten el lujo de aburrirse y perder el tiempo consiguen evadirse lo suficiente de las cadenas de la rutina para crear y fluir.
Y, en un mundo donde parece que lo inmediato y lo automático tiene más valor, siempre está bien acordarse de que dedicarle tiempo a cultivar nuestra creatividad, aunque pueda parecer una pérdida de tiempo, en realidad, nos proporcionará un lugar seguro al que acudir cuando la rutina nos abrume.
De la creatividad, la reflexión y la expresión es de donde uno mismo puede sentir de verdad que lo que ha hecho ha sido inútil y la sociedad sigue a la suya
Ahora que termina esta guía habrán podido comprobar que, efectivamente, no les he solucionado nada y, probablemente, ya sabían ustedes cómo aburrirse solitos.
Del aburrimiento nació este artículo.
Redactora de Andén.